Quinua de 25 tipos y colores procedentes de Puno es sensación en Mistura

Si la papa nativa sorprendió al público asistente a las anteriores ediciones de Mistura por su amplia gama de variedades, ahora otro cultivo ancestral como la quinua está dejando maravillados a los asistentes al Gran Mercado de la feria, donde se ofrece en 25 tipos y colores diferentes.

Simeón Miranda Vilca, presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios “Musoc Illary” y miembro de la Cooperativa Agroindustrial Cabana Ltda de Puno, explica que estas variedades han sido salvadas de la extinción gracias a la tenacidad y apuesta por la agricultura orgánica por parte de los más de 500 campesinos afiliados.

Ellos cuentan con el apoyo del Estado, mediante el Instituto Nacional de Investigación e Innovación Agraria (INIA), y de organismos no gubernamentales que les permiten acceder al crédito y tecnología.

“La quinua se cultivaba en terrenos marginales, pero desde hace cuatro años estamos incrementando las áreas de cultivo en Puno, utilizando abonos naturales y con tecnología avanzada”, subrayó.

Cultivada a 3 mil 800 metros sobre el nivel de mar y con tiempos de cosecha que varían entre seis y ocho meses, la quinua es un cultivo de gran valor nutritivo al contener aminoácidos esenciales como la lisina (80 por ciento más que otros cereales) y antioxidantes.

“Un kilo de quinua tiene igual cantidad de proteínas que la misma cantidad de carne o un kilo y medio de huevos, o cuatro litros de leche. Su valor calórico es mayor que otros cereales y en harina alcanza las 350 calorías por cada 100 gramos, por lo que constituye un alimento apropiado para zonas y épocas frías”, destacó por su parte Arístides Dueñas, miembro del equipo técnico que asesora a la asociación en este tema.

Si bien es su segunda participación en Mistura, Miranda señala que la asociación ya conoce lo que es el reconocimiento público a su esfuerzo, al haber ganado el “Ají de Plata” en el 2010. En esa ocasión solo ofrecieron la quinua en su variedad blanca y negra.

Sin embargo, ahora la gama de tipos de quinua tiene entre sus estandartes a la “Chullpi” de colores rojo, naranja y blanca; la “Cuchiwila”, “Kancolla”, “Cheweca”, “Q’oito” y “Misa” de colores rojo y rosado; la “Flor” de color lila, y la “Pasankalla” de tono azulado, entre otras.

Las 25 variedades que se ofrecen en el Gran Mercado son solo una muestra de más de 80 tipos que los comuneros puneños han logrado rescatar en su apuesta por una agricultura orgánica que no solo se centra en la quinua, sino que diversifica los cultivos con papas nativas, cañihua, entre otros cultivos de altura que forman parte de la megadiversidad del Perú.

La distinción de Apega y el apoyo del Estado les ha permitido a los productores recibir mejor paga (de 2 a 4,80 soles por kilo) y hacerse conocidos en el exterior, fruto de lo cual han recibido pedidos de países como Estados Unidos, Europa y Asia, donde la quinua goza de un aprecio sin igual por sus cualidades nutritivas.

“Tenemos una demanda exterior de cerca de 900 toneladas, y gracias a nuestra creciente capacidad de almacenaje estamos en condiciones de atender ese pedido y tener incluso un excedente que se sumará a la siguiente cosecha”, anotó.

El público que visita el módulo de venta de la Asociación Agroindustrial Cabana Ltda puede adquirir el medio kilo de cualquiera de las 25 variedades de quinua al precio de seis soles. A su presentación en grano se suman productos con valor agregado como queques a base de harina de quinua y barras energéticas elaboradas con quinua, miel y pasas.

La acogida a la quinua de los 25 colores es tal que en estos cinco días de feria han vendido más del 60 por ciento de la tonelada y media que trajeron a Lima desde su lejana Cabana del altiplano puneño.

Otro caso ejemplar de exitosa apuesta por la agricultura orgánica con apoyo estatal que está teniendo gran acogida es el de la Asociación de Productores “El Porvenir” y de la Asociación de Productores Agroindustriales “Señor de Pachapunya” de Ayacucho.

La primera, originaria del centro poblado de Sachabamba, distrito de Chiara, en la provincia ayacuchana de Huamanga, agrupa, entre más de 60 productores, a 20 jóvenes desplazados por la violencia terrorista, quienes han encontrado en la agricultura orgánica y el rescate de las papas nativas una oportunidad para mejorar sus condiciones de vida y superar la etapa difícil que les tocó vivir.

En el Gran Mercado de Mistura ofrecen diez variedades de papa nativa cultivadas a más de 3 mil 500 metros de altitud, al precio de tres soles el kilo. Si bien ellos empezaron a vender recién ayer, la acogida del público les ha permitido vender más del 70 por ciento de la tonelada que trajeron y han pedido una tonelada y media más.

“Es nuestra primera participación en Mistura y vemos que nos está yendo excelente, pero quisiéramos contar con apoyo de las autoridades para vender más allá de la temporada feria, de repente en una feria regional permanente en Lima”, señala Abilio Alaya, secretario de la asociación.

La segunda es una asociación originaria de la localidad de Campo Esmeralda, en el distrito de Luricocha, provincia de Huanta. Sus 35 miembros, de los cuales la mitad son mujeres, cultivan paltas de las variedades “Hass”, “fuerte”, “Villacampa” y “mexicana”, que se caracterizan por su pulpa cremosa y su alta composición nutricional (vitaminas A, B, C y K, y minerales como magnesio, hierro y fósforo).

Cultivadas a 2 mil 600 metros sobre el nivel del mar, estas especies de palta también son orgánicas y comparten el espacio de cultivo con chirimoyas y granadillas de gran tamaño y pulpa abundante.

La gente puede adquirir las paltas a cinco soles el kilo, la chirimoya a tres soles y la granadilla a 1,50 soles. “La perspectiva de venta es buena y en dos días de estar en el Gran Mercado vamos vendiendo más de la mitad de las dos toneladas que trajimos, por lo que esperamos acabar antes que finalice la feria”, aseguró Edelmira Arroyo, presidenta de la asociación.

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